lunes, 4 de octubre de 2021

A vueltas con "la verdadera alegría"



Al celebrar el día de san Francisco de Asís siempre me viene a la mente la florecilla de “La verdadera alegría” que ya transcribí en una entrada de  otro blog. Os propongo hacer hoy una lectura de esta historia siguiendo el esquema de novicio-profeso-monje; desierto-vida pública-pascua, o más plásticamente: cueva-valle-cementerio, que presentamos hace unos días para ilustrar la visión general  de nuestra nueva etapa. 

Pero vayamos por partes. Primero la florecilla:


El mismo fray Leonardo refirió allí mismo que cierto día el bienaventurado Francisco, en Santa María, llamó a fray León y le dijo:
– «Hermano León, escribe.»
El cual respondió:
– «Heme aquí preparado.»
– «Escribe –dijo– cuál es la verdadera alegría.

Viene un mensajero y dice que todos los maestros de París han ingresado en la Orden. Escribe: No es la verdadera alegría.
Y que también, todos los prelados ultramontanos, arzobispos y obispos; y que también, el rey de Francia y el rey de Inglaterra. Escribe: No es la verdadera alegría.

También, que mis frailes se fueron a los infieles y los convirtieron a todos a la fe; también, que tengo tanta gracia de Dios que sano a los enfermos y hago muchos milagros: Te digo que en todas estas cosas no está la verdadera alegría.

Pero ¿cuál es la verdadera alegría?

Vuelvo de Perusa y en una noche profunda llegó acá, y es el tiempo de un invierno de lodos y tan frío, que se forman canelones del agua fría congelada en las extremidades de la túnica, y hieren continuamente las piernas, y mana sangre de tales heridas.

Y todo envuelto en lodo y frío y hielo, llego a la puerta, y, después de haber golpeado y llamado por largo tiempo, viene el hermano y pregunta: ¿Quién es? Yo respondo: El hermano Francisco.
Y él dice: Vete; no es hora decente de andar de camino; no entrarás.
E insistiendo yo de nuevo, me responde: Vete, tú eres un simple y un ignorante; ya no vienes con nosotros; nosotros somos tantos y tales, que no te necesitamos.
Y yo de nuevo estoy de pie en la puerta y digo: Por amor de Dios recogedme esta noche.
Y él responde: No lo haré.
Vete al lugar de los Crucíferos y pide allí.
Te digo que si hubiere tenido paciencia y no me hubiere alterado, que en esto está la verdadera alegría y la verdadera virtud y la salvación del alma.

Y el breve comentario: 

1. 

Viene un mensajero y dice que todos los maestros de París han ingresado en la Orden. Escribe: No es la verdadera alegría.
Y que también, todos los prelados ultramontanos, arzobispos y obispos; y que también, el rey de Francia y el rey de Inglaterra. Escribe: No es la verdadera alegría.
La  alegría que nace de aquí es la que se viviría en la cueva. No está mal, pero no es la definitiva. Rompo con los "enemigos", con todo lo que me estorba para entrar en mi mismo y poder encontrarme con Dios. Cuando me quedo solo y entre "conversos" ya no hay problemas, todo es silencio y armonía con los hermanos. Desaparecen los peligros que suponían hasta entonces aquellos que me ataban por apego o aversión. Todo està tranquilo, no hay divergencias. Ahora sólo me queda vivir en la cómoda zona de confort de mi celda y purificarme para afrontar mi posterior regreso al mundo de  los que me alejaban de mí mismo y de Dios. Un buen paso, pero sólo es el principio. 

2.

El mensajero me dice que mis frailes se fueron a los infieles y los convirtieron a todos a la fe; también, que tengo tanta gracia de Dios que sano a los enfermos y hago muchos milagros: Te digo que en todas estas cosas no está la verdadera alegría.
Abandono mi celda, regreso a la comunidad, bajo al valle. Me relaciono con los infieles de los que me aparté para irme a fortalecer en la cueva. A mi regreso mis relaciones con ellos son más fluidas. No me dejo llevar tan fácilmente por la presión social; ya no cultivo la imagen que ellos esperan de mí. Soy cada vez más y mismo. Se va produciendo el milagro de un trato amigable y cordial con aquellos de quienes que me alejé en mi retiro al desierto o la montaña. Vuelvo a vivir en la calle, en el trabajo, en el ocio compartido. Pero ya no conduzco mi vida desde el miedo a que me dejen solo si no respondo a sus expectativas;  ahora la bondad llena mi corazón. Descubro que amando a todos sin falsedad, practicanso la compasión con todos, hablando y haciendo la verdad, siendo yo mismo, también se me acepta. Todo en mi vida va creciendo en armonía. Pero aún no he logrado la verdadera alegría y libertad.

3.
Vuelvo de Perusa y en una noche profunda llegó aquí, y es el tiempo de un invierno de lodos y tan frío, que se forman canelones del agua fría congelada en las extremidades de la túnica, y hieren continuamente las piernas, y mana sangre de tales heridas.
Y todo envuelto en lodo y frío y hielo, llego a la puerta, y, después de haber golpeado y llamado por largo tiempo, viene el hermano y pregunta: ¿Quién es? Yo respondo: El hermano Francisco.
Y él dice: Vete; no es hora decente de andar de camino; no entrarás.
Te digo que si hubiere tenido paciencia y no me hubiere alterado, que en esto está la verdadera alegría y la verdadera virtud y la salvación del alma.

Aquí he llegado a la etapa de perfección, la madurez, soy capaz de vivir entre los malolientes cadáveres del cementerio sin inmutarme. Mi interioridad no se ve afectada ni por lo  agradable que descubrí en la cueva y el valle ni por lo desagradable, presente en este caso en la actitud del hermano portero. Me apalea y desprecia, "a mí, que soy un santo". Pero no me importa, porque he alcanzado la verdadera alegría. Mi corazón está repleto de compasión incluso hacia mi adversario. No deseo ningún daño o castigo al hermano que me apalea, ni siquiera profiero una sola palabra de reproche. Mi vida es pura compasión y misericordia. ¡Perdónales, porque no saben lo que hacen!, esta es mi oración.  En mitad de la tormenta mi corazón permanece en equilibrio y serenidad. He alcanzado la libertad y la paz. La verdadera alegría.
Llegado a este punto aprendo que la felicidad y la paz sólo pueden ser el fruto maduro de un corazón compasivo, y consciente de ello me preparo para que los regocijos y los golpes de la vida me afecten y conmuevan cada vez menos, hasta llegar a la verdadera apatheia, el equilibrio, la ecuanimidad que predicó Jesús, que Él vivió de modo excelente en la cruz y que san Pablo resume en su carta a los Tesalonicenses (5,15-24);
"Que nadie devuelva a otro mal por mal; esmeraos siempre en haceros el bien unos a otros y a todos. Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.  No apaguéis el espíritu,  no despreciéis las profecías.  Examinadlo todo; quedaos con lo bueno. Guardaos de toda clase de mal.  Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.  El que os llama es fiel, y él lo realizará".

Todo un resumen de prácticas apropiadas para avanzar en el camino espiritual que conduce a la sabiduría que es la verdadera alegría.

Felicidades a todos y que aprovechemos la enhorabuena de tener a san Francisco de Asís como referente para nuestro camino. Un camino en el que nunca estamos solos y que podemos culminar si lo ponemos en manos de Dios. "El que os llama es fiel, y él lo realizará".

 4 de Octubre de 2021

Casto Acedo.

sábado, 2 de octubre de 2021

Iniciación a la oración contemplativa


PRESENTACION DEL CURSO 

ORACION CONTEMPLATIVA 

1. PREMISA  

 Una de las cosas que hemos aprendido en los últimos años en el grupo es que no puede haber un crecimiento espiritual si no se da a un tiempo un crecimiento personal integral. A este crecimiento integral apuntamos.

2.     UNA PREGUNTA CLAVE  

¿Qué valor concedo a la vida espiritual?   Hay muchas cosas en muestra vida, pero nada se puede comparar con el valor del camino espiritual. En él nos lo jugamos todo. Cosas como la libertad, la paz, el equilibrio personal, … eliminar patrones de comportamiento y defectos, desarrollar cualidades latentes en nosotros como el amor y la compasión… desarrollar nuestra capacidad de atención, de conocimiento, etc… Si esto no tiene un valor superior a lo meramente corporal y externo no merece la pena embarcarse en el proyecto.

3.     OBJETIVO PRIMERO 

Despertar a la esencia de lo que somos: seres espirituales. En la oración-meditación nos encontramos con Dios y con nosotros mismos.  Por tanto pretendemos descubrir lo que somos (no lo que pensamos, sentimos, o deseamos; no lo que hacemos o lo que hemos conseguido…) mirándonos el espejo que es Cristo.... Despertar a lo que de "original" (creados a imagen u semejanza de Dios)  hay en nosotros.

4.     OBJETIVO ÚLTIMO 

Objetivo último: “Ser discípulos de Jesucristo”. En la base de todo estará seguir la tradición cristiana, que  es seguir los pasos de Jesús… siendo discípulos. “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos». (Mt 28,19-20). Lo primero: “hacer discípulos”, que escuchan, contactan, aprenden, viven con el Maestro. Formarnos como discípulos. 


5.     UN CAMINO INTEGRAL. 

Iniciamos un camino INTEGRAL de espiritualidad. No vamos a meditar de manera aislada, sino que vamos a integrar la meditación con unas reflexiones, una cosmovisión, una manera de integrar los temas a la vida diaria, una manera de afrontar las dificultades y adversidad, unas pistas para evaluar los progresos y una conducta que esté en armonía con lo que estudiamos y meditamos. Integral quiere decir que incluimos todos los aspectos del ser y de la vida. Esto  crea una sinergia que hará que cada parte se potencie con las otras. Resumiendo: Conocimientos (mente, ideas, inteligencia), experiencias, (vibraciones-emociones, acontecimientos) y vida exterior  (modo de vida, conducta...). Todo forma parte de la vida personal. Todo ha de crecer en armonía. 

6. ESCENARIO DE NUESTRO PROYECTO

Vamos a actuar sobre nuestra mente y corazón. Utilizamos la palabra mente como algo que incluye la razón, pero va más allá. También incluye el corazón. El camino que comenzamos es un “camino de conversión”, una respuesta a la  llamada de Jesús a despertar y a cambiar (conversión). La invitación evangélica "convertios y creed en el evangelio” está en el fondo de nuestro proyecto. 

  Conviene recordar que “conversión” en la Biblia es la traducción del término griego "metanoia", que significa cambio de mente, o mejor, de mentalidad. Y eso no se hace exclusivamente en el cojín o el banquito, sino en un escenario más amplio. Vamos a aprovechar nuestra vida para crecer. Todo lo que vivimos será fuente de sabiduría: nuestras relaciones personales, nuestra vida familiar, laboral, de ocio, lo que comemos… todo, de alguna manera está llamado a cambiar en una vida nueva.  Una cosas es “cambiar tu vida en media hora de cojín” y otra es poner toda tu vida participando en el proyecto. La práctica formal (banquito) nos introduce en la vida diaria y la vida diaria en la práctica formal. Cuando la meditación va acompañada de una visión correcta de la vida, una conducta correcta, unas actitudes adecuadas, un abordaje sabio de la adversidad, etc. podemos avanzar mucho más. 

7.     ESTRATEGIAS :

·       * Charlas para alimentar el  conocimiento (mente, ideas, inteligencia) Práctica de oración meditativa (técnicas oración y  de meditación)

·       *Desafíos para afrontar el necesario cambio personal en la adversidad.

·       *Acordar pautas de conducta acordes a lo que pretendemos en cada tema.

·       *Pistas para evaluar progresos.

·       *… Siempre contando con la “Gracia de Dios”

 

8.    MODO CONCRETO DE MEDITACION. 

En lo referente a técnicas de meditación echaremos mano de la tradición contemplativa de la humanidad (cristiana, budista o de otro signo). Y creo que aquí conviene aclarar algo importante acerca de los modos de orar. Hacer meditación siguiendo determinadas técnicas no es renunciar a la propia identidad. De hecho, la misma Iglesia, “no impide que auténticas prácticas de meditación provenientes del Oriente cristiano y de las grandes religiones no cristianas, que ejercen un atractivo sobre el hombre de hoy, alienado y turbado, puedan constituir un medio adecuado para ayudar a la persona que hace oración a estar interiormente distendida delante de Dios, aunque le urjan las solicitaciones exteriores[1].


9.    CUATRO ETAPAS

El proceso puede durar sobre 3 o 4 años. El esquema general es el de ir viviendo en cierta manera un “monacato laico”, con encuentros comunes de oración semanal, práctica de la oración privada “en la celda” (hogar o cualquier otro sitio donde hallar silencio exterior y soledad física), y retiros de profundización.

El esquema general de todo el proceso:


Etapa 1

Etapas 2 y 3

Etapa 4

                  Cueva                      (estabilidad y equilibrio)

                     Valle                    (Amor, bondad compasión)

            Cementerio                (Vivir en sabiduría)

             Jesús en desierto              (vida oculta en Nazaret)

        Jesús en el mundo        (Vida pública)

              Jesús en Pascua                (Muerte resurrección)

San Pablo. Desierto      ¿Desierto de Petra?

Pablo en Jerusalén   (Comunidad cristiana)

           Entre paganos               Atenas

Vía purgativa

Vía iluminativa

Vía unitiva

Novicio

Profeso

Monje

Principiantes

Adelantados

Perfectos

Infancia

Juventud

Madurez

          Entra en tu celda             y reordena tu vida

Ordena tus relaciones fraternas

        Afronta los problemas            que te salen al paso

Bajo la mirada del Padre

Bajo la mirada del Hijo

Bajo la mirada del E.S.

Oración vocal

Oración mental

Oración contemplativa.

10.     RECURSOS EXTRAORDINARIOS.

o   Entrevista personal

o   Retiros de silencio.

GSJC. Mérida, 29 de Septiembre de 2021

castoacedo@gmail.com



[1] Congregación para la Doctrina de la Fe. Carta a los obispos de la iglesia católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, 28. (15 de octubre de 1989). Interesante los apartados  de la carta sobre Cuestiones de métodos psicofísico-corpóreos (nn 16-28).