6. No olvides pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (movimientos interiores, deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.
Diciembre 2022
6. No olvides pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (movimientos interiores, deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.
Diciembre 2022
Novena enseñanza y oración sobre la Secuencia. En este caso contemplamos a Dios Espíritu Santo como "tregua en el duro trabajo". Dios nunca va a hacer por ti lo que tú puedes hacer por ti mismo, tanto en tu interioridad como en tus compromisos cristianos exteriores. Pero ten la confianza y la seguridad de que cuando tus fuerzas desfallecen Él acudirá en tu ayuda concediéndote una tregua, un descanso reparador en la batalla que libras.
La vida espiritual tiene sus dificultades: dudas que buscan respuestas, cansancio que inclina al abandono, caídas de las que hay que levantarse, etc. Madurar en la vida espiritual, que de principio parece fácil, supone un esfuerzo constante y paciente.
San Pablo pide a Timoteo que tome parte en “los duros trabajos del evangelio según las fuerzas que Dios te dé”(1 Tm 1,10). Si evangelizar es duro en un mundo secularizado e indiferente a lo religioso como el nuestro no es menos dura la renovación espiritual de cada persona que se embarca en procurarse un cambio en profundidad. El proceso de cambio interior encuentra tanta oposición al interior de la persona como en el entorno social; no olvides que el individuo no deja de ser parte de la totalidad. La resistencia que el mundo presenta al evangelio es la suma de la resistencia que cada persona ofrece. El egocentrismo (pecado) personal es tan difícil de erradicar como el estructural.
A las tareas espirituales necesarias para soltar los apetitos del alma san Juan de la Cruz las llama “trabajos”· Y no ve en ellos un obstáculo sino una oportunidad para crecer: “Más vale estar cargado junto al fuerte que aliviado junto al flaco: cuando estás cargado, estás junto a Dios, que es tu fortaleza, el cual está con los atribulados; cuando estás aliviado, estás junto a ti, que eres tu misma flaqueza; porque la virtud y fuerza del alma en los trabajos de paciencia crece y se confirma”. (Dichos de luz y amor, 4)
Dios sabe que no es fácil llevar la carga de trabajos interiores. Cuando se sueltan los lazos de lo que hasta ahora ha sostenido la vida sobreviene un vacío que da miedo. Intentas vivir en la dificultad y lo desagradable, pero ¿quién puede con esto? Nadie, a no ser que Dios venga en ayuda del alma. Sin él no podemos nada; con Él todo es posible.
Cuando Elías huía de Jezabel, el hambre, el cansancio y el sueño le pudieron hasta el punto de desearse la muerte: pero Dios no le abandonó. “El ángel del Señor lo tocó y dijo: «Levántate y come, pues el camino que te queda es muy largo». Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios” (1 Re 19,7-8). Esta escena Bíblica ilustra muy bien el sentir del verso que nos ocupa: El Espíritu Santo como “tregua en el duro trabajo”, descanso que repara fuerzas y anima a seguir adelante.
¡Qué mejor momento para invocar al Espíritu que esos momentos en los que el alma desfallece! Y sin duda será oída por Dios que no falta a la cita con quien le invoca en la tribulación (Rm 10,13)!.
Pues ya sabes; cuando el cansancio debido a los duros trabajos de la fidelidad te abruma, grita: ¡Ven, Espíritu Santo, … tregua en el duro trabajo!
6. No olvides pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.
Noviembre 2022
He encontrado este texto en el libro Contemplación: crecimiento en la Iglesia (1977), de Jean Danielou. Os lo transcribo porque me parece clarificador para nuestra oración en tiempos en que acostumbramos a verla sólo desde nuestra orilla y muy atados a la sensibilidad. Muchos de nuestros cansancios y abandonos nacen de la obsesión subjetivista que nos hace valorar las cosas desde el criterio del gusto o disgusto personal. Espero que hagáis de lo escrito una reflexión pausada; lo que se expone, como todo lo que escribe este autor, tiene mucha densidad.
6. No olvides pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.
No abandones el ejercicio del silencio y la oración diaria
Casto Acedo. Noviembre 2022.
Todos hemos pasado alguna vez momentos en los que el corazón sufre desconsuelo, sequedad, vacío absoluto; momentos en los que ni la cosas de Dios ni la de los hombres lograron dar sentido a la vida. Son como parones en seco en la vida espiritual, se ha gustado la miel y cuando se la pierde ya no se quiere otra cosa.
En situaciones así la oración se hace tediosa. Por un lado estoy ahíto de una sociedad consumista y no me apetece volver a ella, por el otro tengo la sensación de que Dios está ausente. ¿Para qué seguir invocando el Nombre de Dios si parece haberme olvidado?
Aquí encuentra su lugar la invocación de hoy: ¡Ven, Espíritu divino, fuente del mayor consuelo! Ahora más que nunca debes volver la mirada a Dios y mantenerte en pie. Los santos místicos hablan de desolación o de noche oscura.
En los momentos de sequedad se pone a prueba la fe, que saldrá fortalecida si se mantiene alerta por la esperanza presente. Con esta esperanza clama san Juan de la Cruz; “qué bien se yo la fonte que mana y corre, / aunque es de noche”.
Cuando camines por cañadas oscuras no abandones este clamor en la oración; para ello ejercita la virtud de la perseverancia, la persistencia en seguir caminando mientras las fuerzas lo permitan. Confía: "Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?". (Lc 18,7-8).
Ya has experimentado otros días difíciles en los que Dios respondió enviando a tu vida la lluvia de su Espíritu. Te cogió de su mano, te llevó en volandas.
Quiero que sepas que te volverá a soltar para que madures y aprendas a caminar por tu pie. Cuando lo haga y te parezca que ya no está, no dejes de regar el huerto de tu alma con el agua de la oración.
Y muy importante: no olvides que hay una fuente de agua viva siempre abierta a la que te puedes encaminar cuando la fe flaquea: la Eucaristía. En ella puedes deleitarte con el agua del Espíritu, el mayor consuelo. “Aquesta eterna fonte está escondida / en este vivo pan por darnos vida / aunque es de noche”.
¡Qué bien lo supo expresar con estos versos el maestro del Carmelo. "Aquesta viva fuente que deseo / en este pan de vida yo lo veo / aunque es de noche".
6. Haces tres inspiraciones profundas y sales suavemente del ejercicio.
7. No olvides pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.
No abandones el ejercicio del silencio y la oración diaria
Y no olvides, antes de nada, dedicar tu oración y tus trabajos para bien de todos y de todo.
Casto Acedo. Octubre 2022.
5. Haces tres inspiraciones profundas y sales suavemente del ejercicio.
6. No olvides pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.
No abandones el ejercicio del silencio y la oración diaria
Y no olvides, antes de nada, dedicar tu oración y tus trabajos para bien de todos y de todo.
Casto Acedo. Octubre 2022.
Dios es amor. Amar es “darse”. La teología cristiana habla de autocomunicación de Dios. El Espíritu Santo no es un don (cosa) que Dios da, es Dios mismo en persona dándose. Dios se da Él mismo haciéndonos con su don "partícipes de la naturaleza divina" (2 Pe 1,4).
San Juan de la Cruz dice que la vida cristiana no consiste en lograr la perfección de las virtudes cristianas sino en vivir la “unión de amor con Dios”. Pero ¿cómo un ser finito como yo puede entrar en comunión con la infinitud de Dios? Es un misterio.
Algunos místicos de la iglesia ortodoxa dicen que en Dios hay Esencia y Energías; la esencia es Dios en tanto que permanece inagotable y misterioso en su inmensidad; las energías son Dios en cuanto amor que se parte y se comparte.
Dios es “don” y “dones”. La imagen del sol puede servirnos de ilustración. Tenemos el sol y los rayos del sol. ¿Acaso el rayo de sol, la luz y el calor que me alcanzan, no son también sol?
El sol, que en la grandeza y distancia de su ser me supera, me mataría si entro en él; pero en su comunicación, en la extensión de su energía en los rayos me hace partícipe de su mismo ser. Ya estamos y vivimos en Dios, pero todavía no en plenitud. “Nadie puede ver a Dios y seguir viviendo” (Ex 33,20); nadie puede entrar en el sol sin morir; pero el sol sí puede iluminar y dar calor; y sin el sol no podría vivir.
* * *
Orar, meditar, contemplar no es sino acercarte a Él, quitar impedimentos y ponerme al alcance de los rayos del sol que Dios es; ahí recibo sus dones, en la comunicación de amor con la luz del Espíritu que me ilumina e inhabita. Dios fuera y Dios dentro, don y dones, la misma divinidad, el mismo Espíritu que favorece la unión mística.
Entra en meditación. Admírate y sitúate al alcance de este misterio: Ven, Espíritu divino, don en tus dones espléndido.
* * *
4. Concluye el silencio con la audición del veni sancte spiritus
8. Haces tres inspiraciones profundas y sales suavemente del ejercicio.
9. Finalmente, puedes pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.
No abandones el ejercicio de la oración
Y no olvides, antes de nada, dedicar tu oración para bien de todos y de todo.
Casto Acedo. Octubre 2022.
Vamos a por el tercer verso. Me ha salido muy teológico. Si no entiendes lo que pretendo decir no te preocupes; a Dios no se le puede ver por el intelecto, se le ve por intuición de amor. Te recuerdo que la Secuencia de Pentecostés la tienes completa clicando la foto.
...PADRE AMOROSO DEL POBRE.
4. Puedes concluir con la audición Silencio de amor. Entrar en el Misterio de la Trinidad es entrar en un espacio de silencio, donde sobran las palabras e imágenes.
5. Haces tres inspiraciones profundas y sales suavemente del ejercicio de oración-meditación..
6. Finalmente, puedes pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones sentidas: ¿Cómo siento a Dios? ¿Cómo describiría mi experiencia de lo divino?
Y no olvides, antes de nada, dedicar tu oración para bien de toda la creación y de todo la comunidad humana, especialmente por aquellos a los que amas menos.
Casto Acedo. Octubre 2022
Comentábamos ayer lo importante que es la vigilancia o atención plena. Se trata de tener los ojos del corazón abierto, vigilante, para que los pensamientos que asaltan la mente no arraiguen.
Decíamos que hay que prevenir, porque cuando se anda dormido hay pensamientos aparentemente insignificantes que se dejan pasar y se pasean por la mente echando raíces. Luego generan emociones aparentemente insignificantes de ira (venganza), lujuria, envidia, gula, avaricia, vanagloria, etc. que son la semillas grandes sufrimientos.
En un tema anterior dijimos que “el demonio está en los detalles”, es decir, entra por la puerta de la insignificancia. Esos pequeños pensamientos y ensoñaciones parecen no precisar de mucha atención, y esa es su gran baza a la hora de dejarlos estar y permitirles crecer en el corazón, donde se multiplican y agotan muchas de las energías necesarias para vivir en el amor. Recordad también aquella frase que mencionábamos en otro de los temas: “Los tontos sufren los problemas, los listos los solucionan y los sabios los previenen”. Pensad esto. La vigilancia es un ejercicio de prevención que consiste en cortar el fuego antes de que todo se incendie y ya no haya remedio. En este caso el fuego son los pensamientos que generan emociones y reacciones tóxicas y destructivas, y la la solución es la meditación correcta.
¿Cómo meditar correctamente? ¿Cómo extinguir el fuego con esta práctica? Centrándonos en el corazón, en el “espíritu” interior, donde Dios me habita. Poniendo sabiamente la atalaya de vigilancia en la gloria de Jesucristo como Sabiduría de Dios, y no en la gloria de mí mismo como aspiración de mi ego.
Practicamos así la meditación como atención amorosa a Dios. Vigilamos con los ojos del corazón, observamos los pensamientos que nos asaltan, y los debilitamos dejándolos pasar, mostrando indiferencia ante ellos, sin juzgarlos, sin enfadarnos, porque eso les empodera. Y, sobre todo, centramos nuestra atención en “la roca firme y amorosa que es Dios".
Amando al Dios que nos habita edificamos nuestra vida sobre sólido cimiento. Ponemos la confianza en su Palabra, porque quien lo hace edifica su vida sobre roca (Mt 7,24-25). Para esto basta con que repitamos alguna oración jaculatoria, preferentemente de inspiración bíblica: “Jesús, maestro, ten misericordia de nosotros” (Lc 17,13, texto que se proclamó el domingo pasado en la misa), “Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28), “Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20), etc.
Thomas Keating llama a esto “oración centrante”, porque te sitúa en el centro de tu corazón, donde tú eres tú, y Dios es Dios; y ahí Él te da firmeza para no tambalearte cuando te vienen pensamientos o emociones tóxicas.
El hábito de la meditación, con la repetición de la "Palabra" y la vuelta
al centro gnera el automatismo de vivirte desde ahí, ahuyenta los “malos pensamientos” y con ellos las malas acciones; al mismo tiempo, la “oración centrante” te asienta en la paz
del corazón, que no es el fruto de tus esfuerzos sino la consecuencia de poner tu descanso y tu confianza
en Jesucristo (Sabiduría de Dios); en Él hallas la quietud que no alcanza tu alma cuando te dejas llevar por los vaivenes de tu ego.
* * *
Sobre esto de la vigilancia, os transcribo un texto de J. Melloni, extraído de su libro Los caminos del corazón, y que, hablando de las enseñanzas de los padres ortodoxos de oriente, algunos de ellos denominados "padres népticos (vigilantes)", resume excelentemente lo que os he querido decir.
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"El término griego para hablar de la vigilancia es nepsis, una virtud que es condición fundamental para comenzar, mantenerse y progresar en la vida espiritual: «La continuidad engendra la costumbre, y ésta otorga a la vigilancia una cierta densidad natural, escribía Hesiquio de Batos.
Esta atención continua es la que hizo prudentes y sabias a las vírgenes del Evangelio (Mt 25, 1-13). En la doctrina filocálica[1], la vigilancia presenta una progresión: para los que comienzan, está vinculada al miedo a la muerte y al Juicio Final: «Velad, porque no sabéis cuándo será el día ni la hora» (Mt 25,13). Después, la vigilancia se convierte en un austero ejercicio de atención frente a todos los pensamientos que asaltan a la mente, para suprimirlos de raíz.
“La sobria vigilancia ilumina y purifica de entrada a la conciencia. Después, cuando la conciencia ha sido purificada, expulsa las grandes tinieblas como una luz oculta que estallara de repente. Y cuando las tinieblas han sido eliminadas, gracias a una continua y auténtica vigilancia, se le revela a la conciencia un nivel más profundo que hasta entonces permanece oculto: la lucha invisible del espíritu y el combate de la razón” (Filoteo del Sinaí)
Gracias a esta rigurosa vigilancia, el espíritu alcanza una claridad interior muy equilibrada y penetrante, que lo defiende de toda turbación. De este modo, la vigilancia introduce en la plena hesiquía, palabra griega de difícil traducción que significa, a la vez, una paz, una calma, una ternura y dulzura inefables y permanentes en el corazón, gracias a la cual todo pensamiento se apacigua, y el monje puede entregarse a la contemplación pura, sin ser distraído por ningún movimiento interior ni exterior.
Con palabras de Hesiquio de Batos:
«La vigilancia es un método espiritual que, mantenido con perseverancia y ardor con la ayuda de Dios, libera totalmente al hombre tanto de sus pensamientos y palabras llenos de pasión como de sus acciones perniciosas. La vigilancia proporciona también un conocimiento certero del Dios incomprensible y abre a los misterios divinos y escondidos. La vigilancia hace observar todos los mandamientos de Dios, tanto los del Antiguo como los del Nuevo Testamento, y concede todos los bienes de la vida futura. La vigilancia es propiamente la limpieza de corazón... una pureza que raramente se encuentra hoy en día, por culpa de nuestra negligencia. Ésta es la vigilancia que Cristo exaltó cuando dijo: `Felices los limpios de corazón, porque verán a Dios'»
* * *
Espero que la reflexión y estudio de todo esto te lleve a centrarte en tu meditación enlazando con los santos cristianos que nos legaron sus enseñanzas para no perdernos en el camino.
San Juan de la Cruz resume esta enseñanza sobre la meditación u oración centrante con unas brevísimas palabras en sus Letrillas:
Olvido de lo criado,
memoria del Criador
atención a lo interior
y estarse amando al Amado.
No se puede decir más con menos palabras acerca de la meditación cristiana. Apréndelo de memoria y tienes un método de oración centrante:
1. Silencio exterior; desapego de todo.
2. Conciencia de tu ser y experiencias en el mundo como criatura divina en el universo;
3. Observación de todo lo que se mueve en tu alma (pensamientos, emociones, deseos) para dejarlos ir y que no estorben la mirada al centro.
4. Dejado todo, abandonarte, echarte en brazos de Jesucristo, el Amado.
Luego, es fácil de entender el cambio de vida que se da en quien recibe la gracia de la unión con Dios; la sabiduría mundana pasa al olvido y se dejan atrás todas las cosas que se consideraban ganancia:
Casto Acedo. Octubre 2022