ORAR-MEDITAR
“ Orar es tratar de
amistad estando muchas veces
tratando a solas con quien sabemos nos
ama” (Santa Teresa)
·
Santa Teresa se refiere a “oración mental”;
pero podemos aplicarla a la vocal y contemplación.
· Primeramente debemos matizar que la “meditación” (en sentido general) no es un fin en sí misma… Es un medio:
1.- Para llegar a nuestro “yo auténtico” (distinto del yo falso que es el “ego”)… (no creyente: encuentro con el yo profundo, fusión, inmersión en el todo…)..
2.- Creyente: Para entrar en el espacio de Dios (trascendencia) que es la persona… Dios se da en la inmanencia (encarnación; Cristo sería el modelo: Dios y hombre)… En la meditación u oración se da el encuentro con “la Otredad” (Dios).
1.- Para llegar a nuestro “yo auténtico” (distinto del yo falso que es el “ego”)… (no creyente: encuentro con el yo profundo, fusión, inmersión en el todo…)..
2.- Creyente: Para entrar en el espacio de Dios (trascendencia) que es la persona… Dios se da en la inmanencia (encarnación; Cristo sería el modelo: Dios y hombre)… En la meditación u oración se da el encuentro con “la Otredad” (Dios).
TRATAR
DE AMISTAD
·
La amistad se da enre personas buenas" (Cicerón) Cuando la
mirada es pura nada nubla el encuentro… La comunicación no depende del carácter
sino de la pureza interior… “No hay enfrentamiento en una comunicación
silenciosa”.
·
Las cataratas que tergiversan la visión son
consecuencia de los residuos de la vida (envidias, ambiciones, ira, perezas…) …
Si nos tratamos sólo desde el exterior, rozándonos, pero no encontrándonos en
profundidad (en pura desnudez), nuestras relaciones son enfermizas.
·
Se da encuentro
verdadero cuando somos el uno para el otro una página en blanco, un desierto, nada, silencio. Esta es la bendición
del silencio: facilita el encuentro: 1. Con uno mismo, 2. Con los otros, 3.con
el Otro.
·
Entre la nada del otro y la mía no hay
diferencia; no hay competición entre ellas. La ausencia del egoísmo (EGO) es lo
que favorece la relación.
ESTANDO
MUCHAS VECES A SOLAS
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La práctica de la oración-meditación
pide constancia y confianza (cf Lc
18,1-8)
·
Nuestra cultura es muy enemiga de la “rutina”
(ritos), pero son necesarios. ¿Qué ocurriría si cada día tuviéramos que
inventarnos qué pensar-gustar-hacer?
·
El rito
y la tradición no son enemigos sino
amigos del hombre. Es de una gran soberbia querer descubrir por uno mismo un
camino que desde tiempos remotos han buscado
muchos. ¿De veras crees que puedes tú sólo llegar a descubrir la sabiduría del
Tao, de los Upanisads, del Budha, o de
la Biblia?
·
A veces jugamos
a ser maestros con nosotros mismos. Y sin un ciego guía a otro
ciego…Adherirse a unos ritos o a una tradición concreta, sin menosprecio de
otras, es bueno porque supone: 1. Un cierto grado de humildad (reconocimiento
de un maestro o magisterio), 2. Un ahorro de energías (no se parte de cero), 3.
Una comunidad (grupo de personas que siguen el mismo camino)
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Estar “muchas veces a solas”, meditar como
rito diario, … es algo común a todas las
tradiciones…
CON
QUIEN SABEMOS NOS AMA
·
El silencio
cristiano es un “silencio de amor”… y el amor requiere una relación con otro…
(Sumergirme en mi yo no es sino el primer paso…)
·
Hacer silencio (vaciarse de ideas, deseos, …)
es ya un reconocimiento de la trascendencia, es “crear un espacio para que la
trascendencia fluya”) … Recordemos la imagen del vaso en san Juan de la Cruz:
“Dios es como la fuente de la que casa uno coge según lleva el vaso”).
·
El silencio siempre es apertura, porque crea
“espacios de encuentro” (“Ensancha el espacio de tu tienda,
despliega los toldos de tu morada, no los restrinjas, alarga tus cuerdas,
afianza tus estacas”. Is 54, 2) Hermoso objetivo del ejercicio de silencio.
·
En el silencio nos encontramos (sin
barreras), y Dios nos sale al encuentro (Dios acude al desierto a hablar con
Moisés, profetas, Jesús, …: “la levaré al desierto -silencio- y le hablaré al
corazón”) … Dios renueva su amor por el silencio.
·
Por eso en el silencio “nos dejamos mirar,
querer, mimar, … por quien sabemos nos ama”
SILENCIO
COMO MODO DE VIDA
·
La práctica de la meditación se vacía de
fuerza y se pervierte (perversio optimi
pesima) cuando se le desliga de la “vida toda” … Meditar es una parte de la
vida; no hemos sido creados para meditar, sino para amar (encuentro pleno con
todo y con todos).
-La meditación auténtica hace “recibirse a uno mismo”… Y nos hace vivirnos como un Iceberg (movido por las aguas
profundas), las flores de la cima de la montaña (hermosas aunque nadie las ve),
un árbol bien plantado, el agua (humilde que tiende siempre a juntarse con
otras aguas bajando hasta alcanzar el océano), la tierra (que se deja arar)… recibirse a uno mismo solo es posible en la
humildad (silencio)
-La meditación nos conecta con la vida
(minúscula), y también con la Vida (mayúsculas)… Orar (meditar) es ejercer el
amor, / Amar es ejercer el servicio,
/ Servir es ejercer la vida, / Vivir es amar y servir, / Vivir es ejercer a
Cristo”…
El silencio (oración, meditación, contemplación) es algo más que un rito o tradición vacíos (ritualismo – tradicionalismo); es un “modo de vida”, una manera de situarse en el mundo, una manera muy rica de entenderme a mí mismo, al mundo y al os demás, desde la Trascendencia.
Mérida 23 de Octubre 2019

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